No sé qué hacía allí, tanto tiempo me
consumía, solo quería estar solo con mis pensamientos, sólo yo y ellos, nadie
más. Al día siguiente bajé a la playa, no estaba caluroso, es más, en el agua
hacía sombra y la temperatura de ella era muy agradable, me quedé allí tumbado
casi en la orilla con el agua cubriéndome los labios, con la mirada al frente,
muy fijo cuando vi que pasaban corriendo unos pies, morenos. Seguí subiendo y
seguí observando, sus gemelos anchos, unos muslos fibrosos, cuando pisaban se
percibía la marcación de cada uno de sus tendones anteriores, sus glúteos al
son del paso de su trote, sus manos balanceándose de adelante a atrás. Allí me
quedé esperando.
A su regreso paro cerca de mí e hizo
unos estiramientos, yo seguí allí como espectador de esa película fitnes que
estaba observando, o como aquella serie que daban por la tele “Los vigilantes
de la playa”, donde su principal protagonista David Hasselhoff, mandaba a sus
modelos socorristas a vigilar las extensas playas de Malibú. Cuando termino
esos estiramientos se metió en el agua al pasar levantó las cejas, como si de
un saludo, un hola se tratara, yo le contesté con un leve levantamiento de
cabeza, sonriendo, no mucho, solo un poco, acto seguido volví la vista al
frente mientras, el protagonista de mi película fitnes se adentraba en las
aguas. Yo vagamente dejaba volar mi mente pensando en un ficticio rescate,
claramente si mi principal protagonista sufriera un terrible calambre en alta
mar, como aprovecharía para tocar su piel morena, musculada y marcada.
-¿Se está bien verdad?-
-¡Ahhh!- Dije con voz baja y medio entrecortada, saliendo de
ese efusivo medio rescate ficticio.
No era mi estilo asustarme pegando
gritos como una chica encima de una silla, por ver correteando a un ratón en el
salón de su casa, sorprendido estaba eso sí, viendo a él rescatado como
rescatador justo a mi lado, como yo, tumbado en el agua y encima me estaba
hablando, y yo por el contrario en vez de contestar, permanezco con la boca
medio entreabierta y pensando en todo esto sin soltar media palabra.
-¡Perdona! No te escuché.-
Pero ¿qué
tonterías digo? Estaba quedando encima como interesante, por mi torpeza. Como
deseaba que llegara una ola y me revolcara por la arena, eso sí sería una buena
excusa como para no haberle escuchado.
-Que no hace sol, pero… se está bien ¿No?- Dijo mientras
juntaba las cejas y levantaba un poco su labio izquierdo.Estaría pensando si
yo era de Marte como para tener aquel estúpido comportamiento.
-Sí si si siiiiii ¡¡¡claaaaaaro, estupendo!!! ¿NO crees?- No
habría persona en el mundo, que pudiera estar haciendo más el imbécil que yo en
ese justo momento, parecía un alemán diciendo yaaaaa ya ya ya, y… ¿No crees?,
¿Le hacia la misma pregunta que él me había hecho? Esto no podía estar pasando,
la situación parecía una tira cómica pero sin gracia.
-Si eso mismo te pregunte- Respondió con el ceño mas fruncido
y el labio más levantado; y encima no era tonto, se había percatado de mi
estúpida pregunta.
-¡¡Tranquilo no muerdo!!- Siguió diciendo al ver que no contestaba
en un tono no muy serio.
-¿Ahh? ¿Nooo?-
Noooooooo, ¡¡¡Tierra ábrete y
traaaaaaagameeeee!!! ¿Cómo le pude decir semejante coooooosa? ¿Pero… en que
estoy pensando? Sí, eso sí sabía en lo que estaba pensando.
-No de momento no- Dijo sonriendo.
¡Jo! menos mal sonríe, bueno por lo menos le ha hecho gracia.
-¿Te gusta el deporte por lo que veo?- Bueno menos mal una
pregunta sensata que sale de mi boca.
-¿Sí tú crees?- Dijo mientras se ponía de rodillas
admirándose y tocándose su torso y abdominales completamente definidos, dejando
mi sensata pregunta más bajo que la arena en la que me encontraba tumbado.
-¡Siii claaaro! No hay más que verte, te cuidas mucho, yo la
verdad, prefiero dedicar mi tiempo a otras cosas-
¡¡Uff!! Bueno mi supuesta sensata pregunta ahora no quedaba tan
abajo.
-¿Cómo? ¿En qué por ejemplo?- Preguntó.
Ahora sí que la e liado.
Ahora sí que la e liado.
-¡Ehhh!, Pues, no sé…- ¡Di algo! ¡Di algo! pensaba.
-En leer por ejemplo- Dije orgulloso por ser la primera
respuesta adulta que salía de mi boca.
-¡Ahh siii! ¿Y qué lees?- Volvió a preguntar
-Un libro- Respondí.
¿Qué iba a
ser? Pues un libro, ¿Qué cosas en esta vida se pueden leer? Parece un niño con
tanta preguntadera tonta.
-Sí, un libro, una revista pero… ¿Qué tipo de lectura?
¿Lectura receptiva? ¿Informativa? ¿De ciencia ficción? ¿Relatos? ¿Literatura?-
Respondió con postulación de ¡Hola! ¡Estoy aquí! ¡No soy adivinooo!
Haber
hagamos un gran paréntesis, es guapo, esta cachas, una voz formidable, parece
agradable, ¿Por qué también tiene que tener cerebro? ¿No puede conformarse solo
con eso? Un vigilante modelo como el de la serie, ya, solo eso. En vez de salir
de la situación, me meto en una peor, pero ¡¡¡Que hago!!! ¡Piensa!
-Pues… digo leer en general, como también ir a la playa, escuchar música,
meterme en internet, quedar con amigos… todo eso-
-Pues yo aparte de hacer todo eso, también hago deporte, ¡Me
gusta!-
-¡Ahh!-
¿Ahh? Pero... ¿Qué respuesta es esa? Haber
ya saliste del atolladero ahora piensa algo que preguntar que no sea estúpido…
-¿Sí? ¿Y cuánto tiempo
le dedicas?- ¡Uff parece que la situación la estoy llevando mas encaminada!
¡Muy bien! Preguntando algo que a él le mola.
-Pues una hora al día de media de lunes a viernes, ¡Por
cierto! ¿Qué vas a hacer esta noche? ¿Tienes planes? ¿Te apetece que cenemos en
mi casa?-
Sí sí sí,
que buen director soy, la película estaba siendo todo un éxito, me estaba
invitando a cenar, ¡¡¡Agrrrrrrrr!!! ¡A mí! ¿Y qué me pongo? ¡Jolines! Los
pantalones que me que quedan geniales los tengo en la cesta de la ropa sucia,
bueno puedo ponerme los beige, esos también me quedan geniales con las
zapatillas blancas.
-Pues no, no tengo nada mejor que hacer- Respondí aguantando
la emoción.
Se levantó y
al incorporarse dijo:
-¿Vamos?- Dijo mientras
extendía su mano hacia mí para ayudarme a levantar.
¡Eing! Un momento ¡Ahora! ¿En este
momento? ¿Así sin ducharme ni vestirme? ¿Quiere pasar conmigo lo que queda de
tarde y la noche? ¿Conocerme? ¡Ohhh Dios! Y yo con estas pintas.
Todo en esta vida tiene una
explicación lógica, aunque a veces no las entendamos, cuando se presenta una
ocasión, debemos dar prioridad a esas pequeñas cosas que no vemos, no oímos, no
nos dicen directamente pero, que se pueden percibir con ese sexto sentido, solo
hay que estar atento y leer entre esas líneas que están ocultas, porque solo
así nos daremos cuenta de cuáles son las necesidades de los demás y entender
ciertas aptitudes.
Extendí la
mano y me dejé ayudar; y mirándole a los ojos sin pensar en nada más le dije:
-¡Sí! ¡Vamos!